Estás entrando por una página erronea, por favor entra por www.finalbeast.com para verla mejor.
Marilyn Manson, en vivo en el Club Ciudad de Buenos Aires. / Autor: AP
En la actualidad Marilyn Manson se reparte entre la pintura (viene de inaugurar su muestra en San Pablo), la preproducción del film The Visions of Lewis Carroll (la vida del escritor de Alicia en el País de las Maravillas es su última obsesión) y la gira de presentación del disco Eat Me, Drink Me. Vino acompañado de su nueva novia, la actriz Evan Rachel Wood, casi 20 años menor que él, quien lo sacó de una depresión que hace dos años atrás hubiera hecho imposible ver al rockero trabajando en simultáneo en tantos proyectos. Apenas terminó su show del sábado en el Pepsi Music, Manson fue derecho al camarín con dos enfermeros y un tubo de oxígeno detrás. No se sentía del todo bien y tal vez por eso había acortado dos temas el recital. Pero, como buen profesional de la industria del rock, un rato después ya estaba casi listo para cumplir sus compromisos con la prensa. ¿Que faltaba? Que terminara de empolvar su nariz.
¿Recordás cuál fue la primera vez que te maquillaste?
Si, fue en Halloween, cuando tenía 12 años. Mi interés pasaba por averiguar como manipular mi cara y mi cuerpo. Estaba en mi habitación preparando mi disfraz de Kiss y lo único que tenía a mano ahí para pintarme eran acuarelas. Lo cual es muy gracioso, porque es justamente lo que uso ahora para mis pinturas.
Ahora más que nunca la puesta en escena de tus shows pasa exclusivamente por tus cambios de ropa y ese maquillaje fluorescente que brilla en la oscuridad. ¿En todos estos años encontraste una forma de lookearte más fácilmente?
Definitivamente. Hoy no tardo más de 10 minutos y todo me queda exactamente como quiero. No uso maquilladores ni estilistas, tardan demasiado. Creo que uso el maquillaje de la misma forma que las mujeres. Por ejemplo, ahora estoy usando el maquillaje como si no tuviera maquillaje. Solo base y apenas delineador.
Como experto en el shock-rock, ¿quién dirías que está shockeando en la actualidad?
La respuesta graciosa sería Britney Spears. Me dió un poco de pena por ella cuando hizo esa desastrosa performance [en los últimos premios MTV]. Pero todo debe revelarse como verdadero en algún momento. Lo que me sorprendió fue como dejaron que eso pasara y como todos se escandalizaron, aunque ya estaban listos para atacarla si ella no cumplía en lo que siempre se había destacado, que era bailar bien. Es el riesgo de estar claramente identificado con alguna gracia.
¿Ya no se puede shockear siguiendo tu tradición?
No lo sé. Es una tradición iniciada por Screamin’ Jay Hawkins y continuada por Bowie, Alice Cooper, Little Richard, Prince, Madonna y muchos otros. Yo partí de pensar que no se podía hacer nada shockeante después de ellos. Fue así que usé mi interpretación de todo lo que fuera provocativo, interesante, entretenido, sexual, perturbador, molesto, placentero… Quería hacer algo abstracto, que todos lo entendieran de diferentes maneras y que no hubiera forma de malinterpretarlo.
Siempre ofreciste reflexiones inteligentes sobre cuestiones sociales: Dios, armas y gobierno. ¿Qué te hizo hablar de vos mismo en Eat Me, Drink Me ?
Que te llame la atención que no esté escribiendo de esos temas es un cumplido para mí. Por que es lo que se estaba esperando que yo hiciera. Era demasiado predecible que yo hiciera algo político, y no me sentí inspirado por eso. De hecho, después de mi divorcio, [de Dita Von Tesse] no me sentía inspirado por nada para hacer música. Las mujeres siempre se habían enamorado de la idea de mi personaje más que de mí y eso terminó por extinguír la confianza en mi mismo.
Hasta que conociste a Evan, tu nueva musa… ¿Cómo fue?
En una fiesta en el Chateu Marmont. Estábamos sentados en diferentes rincones, solos. Cuando empezamos a charlar, me di cuenta que aunque es mucho menor que yo, ella estuvo haciendo lo que hace por el mismo tiempo que yo hago lo que hago. Estábamos en una etapa parecida. Porque cuando uno cumple muchos de sus objetivos, puede perderse o volverse cínico. No hicimos nada por la fama, el dinero y todo lo que obtuvimos, nuestra meta es sentirnos libres y finalmente encontré a alguien que siente como yo. Ella es más que mi musa, es grandiosa. Me devolvió las ganas de seguir, me siento como cuando saqué mi primer disco, recién empezando.
Por Gabriel Orqueda